Propuesta de Euskal Herritarrok (Nov/99)
Bases y formas de desarrollo para
conformar la democracia vasca
http://www.euskal-herritarrok.org/

INTRODUCCIÓN
 

1.- EUSKAL HERRIA: CONFLICTO HISTÓRICO - CONFLICTO POLITICO
 

2.- RAZONES Y BASES POLITICAS DE LA PROPUESTA

2,1.- Necesidad de concretar el proceso de creación del marco político que garantizará el reconocimiento político de Euskal Herria
2,2.- Articular un movimiento amplio y plural a nivel nacional
2,3.- Resurgimiento de las naciones sin estado
2,4.- La construcción europea
2,5.- Desarrollar las condiciones para acabar este ciclo histórico
 
3.- BASES PARA EL PROCESO DEMOCRÁTICO VASCO 4.- ESTRUCTURACIÓN DE EUSKAL HERRIA COMO SUJETO POLÍTICO:
NECESIDAD DE UNA INSTITUCIÓN NACIONAL
 

5.- HACIA LA DEMOCRACIA VASCA:
PROPUESTA PARA LA CREACIÓN DE UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE EUSKAL HERRIA

6.- ELECCIONES DE EUSKAL HERRIA: DECISIÓN Y MATERIALIZACIÓN
 

7.- CONSTITUCIÓN DE LA ASAMBLEA A PARTIR DE LAS ELECCIONES

Siendo conscientes de la oportunidad histórica que nos brinda el momento actual, desde Euskal Herritarrok queremos rendir nuestro más sentido homenaje a todos los vascos y vascas que con su entrega y trabajo a lo largo de los siglos en favor de nuestra Patria han hecho posible llegar a esta situación. Agur eta ohore guztioi.


INTRODUCCIÓN

Resulta evidente que, a punto de finalizar 1999, Euskal Herria vive una situación muy especial.

A lo largo de su historia nuestro pueblo se ha visto obligado a realizar enormes esfuerzos y a luchar sin descanso para poder sobrevivir. Hoy en día, no obstante, podemos decir sin caer en arrogancias que vivimos un momento histórico ya que Euskal Herria se encuentra en una etapa en la que puede afianzar su soberanía, la democracia y la paz.

Además, está cada vez más claro que ante los nuevos retos que se atisban a las puertas del nuevo siglo y los profundos cambios originados por el proceso de mundialización, se hace imprescindible para nuestro pueblo alcanzar unos mínimos democráticos. De lo contrario, nos resultará imposible superar las graves consecuencias producto de años de negación y represión así como ofrecer un futuro de libertad y esperanza a l@s ciudadan@s vasc@s y a las generaciones venideras.

Por lo tanto, la construcción de las bases de la democracia vasca y el establecimiento de las vías para materializarla son tareas que no podemos posponer. En ese sentido, pensamos que para superar estos largos años de conflicto político es indispensable la consecución de la democracia para Euskal Herria. Tenemos que conseguir que cada cual pueda defender y desarrollar su proyecto político en igualdad. Las decisiones colectivas sólo se pueden basar en la articulación de la libre voluntad de l@s ciudadan@s sin ningún tipo de injerencia externa. Ese es el reto histórico que tenemos ante nosotr@s: crear un modelo institucional soberano que permita a Euskal Herria expresarse y decidir libremente.

Sin embargo, no nos será posible interiorizar la trascendencia del momento si no tenemos en cuenta las características de la nueva fase política abierta en septiembre de 1998. Un momento en el que una amplia mayoría de la sociedad vasca se ha puesto en marcha en busca de un nuevo marco político basado en la libre expresión de la palabra de sus ciudadan@s y en el fomento de la construcción nacional. Y es que visto que en la situación o marco actual Euskal Herria no puede asegurar su futuro, no le queda otra salida que emprender su propio camino.

Constatadas las citadas condiciones sociales y políticas en la sociedad vasca, en septiembre del pasado año la organización ETA, puso en marcha una iniciativa valiente al decretar un alto el fuego indefinido en busca del reconocimiento de la democracia vasca que permitirá superar el conflicto y con la intención de impulsar las fuerzas favorables a la construcción nacional. La protagonista de este reto es la propia sociedad vasca, más concretamente, quienes nos consideramos ciudadan@s vasc@s. En nuestras manos está, pues, recuperar el derecho a decidir que corresponde al pueblo y hacer que su palabra se respete.

El acuerdo de Lizarra-Garazi ha reunido una serie de agentes sociales y políticos en torno a una apuesta clara en favor de la democracia para Euskal Herria. Sus firmantes conforman actualmente una mayoría política, sindical y social cuyo único objetivo es buscar una salida democrática al conflicto que enfrenta a nuestro pueblo con España y Francia. Para ello, han propuesto una metodología y una salida democrática que llega al fondo del problema político, haciendo que más allá de proclamar el lema "Euskal Herria tiene la palabra y la decisión" la consecución de sus contenidos sea prioritario.

En base a ello y con el objetivo de construir Euskal Herria, hemos emprendido el camino de la construcción de la democracia vasca y adquirido el compromiso de impulsar en la práctica la colaboración entre fuerzas abertzales, de poner las actuales instituciones al servicio de ese proceso y de hacer frente a la negación que de nuestro pueblo hacen los Estados español y francés. En esa línea, hemos creado una nueva institución nacional, UDALBILTZA. Por tanto, de proclamar la necesidad de un nuevo marco político que sea fruto de la libre decisión democrática de l@s ciudadan@s vasc@s hemos pasado a dar pasos para su consecución.

En estos últimos meses se ha hablado mucho del proceso democrático vasco y de la ilusión generada en la sociedad vasca, pero es evidente que ese proceso está conociendo grandes dificultades. Por un lado, está el comportamiento de los Estados español y francés que siguen manteniendo los niveles de represión, negación, intoxicación y tortura e infringiendo los derechos de l@s pres@s polític@s. Por otro, la indefinición del propio proceso supone un gran obstáculo en sí mismo. En ese sentido, existe acuerdo en torno a la constitución de Udalbiltza pero no hemos sabido explicar al pueblo cuáles serán concretamente los siguientes pasos hacia ese nuevo marco. Es más, seguimos sin plantear propuestas concretas a l@s ciudadan@s que deben ser, precisamente, partícipes activos en este proceso.

Por eso insistimos en que es el momento de hablar y también de actuar. Es necesario articular el proceso social basado en la soberanía y en la materialización práctica de ese concepto. A nuestro entender, la construcción de la democracia vasca se tiene que hacer efectiva en el desarrollo práctico, máxime cuando los Estados español y francés están demostrando que van a seguir negando la existencia de Euskal Herria y no dan la mínima oportunidad al más pequeño de los pasos.

Por tanto, es momento de mirarnos a nosotr@s mism@s y valorar las fuerzas de que disponemos; es momento de comenzar a construir la democracia vasca, más que de exigirla; es momento de fijar y conseguir unos mínimos democráticos que conformen la democracia vasca. Ese es precisamente el objetivo fundamental del proceso que hemos puesto en marcha: conseguir el estatus político que permita a Euskal Herria decidir libremente su futuro.

En esas coordenadas se sitúa esta propuesta, en definir con claridad el proceso nacional democrático y en dar pasos reales en esa dirección. Para ello, aparte de realizar propuestas concretas, manifestamos nuestra firme voluntad de llevar hasta el final el proceso abierto. Estamos decidid@s a convertir en realidad los objetivos marcados, a activar en tareas concretas la ilusión creada en torno a los mismos e impedir que ésta se frustre.

En ese sentido, entendemos que es necesario tener en cuenta dos antecedentes teóricos para entender que esta propuesta se basa en un punto de vista democrático nacional:

1. Euskal Herria es una nación y esta afirmación se basa en nuestra historia, cultura, lengua y, en especial, en la voluntad continuamente demostrada de serlo.

2. Por lo tanto, Euskal Herria, como cualquier otro pueblo del mundo, es sujeto de derechos políticos.

El derecho de construir un modelo institucional democrático así como el de tomar cualquier decisión colectiva corresponde a tod@s l@s vasc@s.

En base a lo expuesto, he aquí nuestras reflexiones y propuestas. Son propuestas que queremos debatir y concretar conjuntamente con los movimientos populares, sindicatos y con todos los sectores políticos.

1.- EUSKAL HERRIA: CONFLICTO HISTÓRICO - CONFLICTO POLITICO.-

Según la declaración del Foro de Lizarra-Garazi: "El contencioso vasco es un conflicto histórico de origen y naturaleza política en el que se ven implicados el Estado español y el Estado francés."

No es nuestra intención entrar en debates sobre lecturas históricas pero creemos que, aunque sea brevemente, es conveniente recordar una serie de acontecimientos, sobre todo en un momento como el actual en el que, aun siendo Euskal Herria una nación, algunos partidos que representan a l@s ciudadan@s vasc@s y los dos Estados que nos niegan nuestra capacidad de decisión pretenden, incluso, negar la propia existencia del conflicto.

Basta un breve repaso histórico para dejar meridianamente claro que la actual Euskal Herria no es fruto de lo que l@s vasc@s hemos decidido libremente, sino el resultado de una grave negación de nuestra capacidad de decisión y de violentas e innumerables imposiciones. Hoy en día, nuestro pueblo se ve obligado a padecer una realidad social, cultural, económica y política que es consecuencia directa de la situación anteriormente mencionada.

La propia división interna del país fruto de la fuerza y la amenaza empleadas por los poderes estatales es una negación más de la voluntad popular. Precisamente de esa división se han valido las fuerzas y poderes que consideran a los Estados español y francés como centros de decisión, para negar que Euskal Herria es sujeto de derechos políticos.

Es indispensable recordar previamente esa realidad oculta ya que se intentan presentar como naturales las actuales tendencias sociales cuando no son más que consecuencia de las ventajas políticas conseguidas antidemocráticamente. Incluso se pretende que la minorización que sufre el euskara, la destrucción de nuestro tejido industrial o la participación en la OTAN se consideren como fenómenos o situaciones que han llegado naturalmente y no como el resultado de la imposición y de las decisiones políticas tomadas fuera de Euskal Herria.

Por ello precisamente ha luchado sin cesar Euskal Herria, y muy especialmente durante este último siglo, en favor de la soberanía real y de una institucionalización propia y libre. Al fin y al cabo el objetivo sigue siendo el mismo en estos momentos en que habiendo tomado consciencia de su territorialidad, Euskal Herria busca una estructura político-institucional propia que le permita expresar su palabra. En ello estamos, apoyad@s por un sector amplio de la sociedad y por las fuerzas sindicales y políticas abertzales que deseamos impulsar el proceso democrático en favor de la construcción nacional.

En este último siglo y con el desarrollo de la conciencia nacional, hemos vivido diferentes movimientos, momentos y esfuerzos que han propiciado que nos encontremos en la actual situación.

Pero no por ello podemos olvidar una serie de acontecimientos históricos importantes que han precedido este siglo, desde Orreaga y Amaiur a Gernika; las diferentes ocupaciones españolas y francesas que ha tenido que soportar nuestro pueblo; las imposiciones de leyes extranjeras por medio de la guerra (la francesa en 1789, las españolas en 1839, 1841, 1876); el hecho de despojarnos de la libertad que gozamos durante siglos; las trabas y limitaciones que suponen las constituciones vigentes que nos han impuesto. Guerra, imposición y sufrimiento por doquier para mantener la negación de nuestro pueblo.
Queda probado, pues, que el Pueblo vasco ha realizado históricamente un esfuerzo incesante por defender y desarrollar una institución propia y para comprobarlo es suficiente abrir las ventanas de la historia y mirar sin prejuicios ni ideas preconcebidas.

Esta propuesta quiere ser una aportación más en ese camino; una propuesta que habrá que debatir y consensuar entre tod@s. Como aspectos novedosos, queremos subrayar que, además de realizarla en un momento muy especial, esta propuesta tiene carácter nacional, es decir, no está dirigida a Hegoalde o Iparralde sino a toda Euskal Herria y que en ella se plantean superar definitivamente las fases de reivindicación y pasar a actuaciones prácticas de la soberanía.

2.- RAZONES Y BASES POLITICAS DE LA PROPUESTA.-

Como ya hemos mencionado existen numerosas razones históricas para entender los esfuerzos que l@s vasc@s hemos realizado a lo largo de la historia por construir nuestra propia democracia y poder gobernarnos a nosotr@s mism@s. Además, hoy confluyen otras dos razones fundamentales para dar por finalizado un ciclo histórico: por un lado, tenemos la experiencia histórica que nos demuestra que lejos de estar a expensas de lo que pueda venirnos de los Estados español y francés, la consecución de la democracia y la libertad dependen de los esfuerzos que nosotr@s mism@s realicemos; por otro lado, que gracias al realizado durante siglos hemos desarrollado en nuestro pueblo la suficiente fuerza social, económica y cultural como para actuar con valentía y decisión en este momento.

Oportunidades históricas de esta relevancia se dan muy pocas veces en la historia. Estas situaciones son el resultado de unas condiciones históricas, sociales y políticas fruto del ingente esfuerzo de muchos hombres y mujeres y, una vez que se dejan pasar, cuesta mucho sufrimiento volver a crearlas. Estos largos y duros años nos han dado la experiencia suficiente para demostrar lo que estamos diciendo.

Bases para dar este nuevo paso:

2,1.- Necesidad de concretar el proceso de creación del marco político que garantizará el reconocimiento político de Euskal Herria.-

El primer paso ha sido dejar claro e interiorizar que los actuales marcos políticos están agotados. Al analizar la situación actual, es evidente que las estructuras jurídicas y políticas en vigor en Euskal Herria están totalmente caducas. Esta afirmación es asumida incluso por los sectores y ciudadan@s que pusieron toda su confianza en esa vía con vistas a la construcción nacional.

No obstante, el límite de este marco que niega las posibilidades reales para que l@s vasc@s expresemos nuestra voluntad y que nuestras decisiones sean realmente efectivas no se queda solo en eso ya que la realidad político-jurídica que hoy en día padecemos supone la negación absoluta de Euskal Herria. No se reconoce nuestro pueblo como sujeto de derechos y el instrumento más efectivo para esa negación es la división política impuesta.

Por tanto, los marcos actuales tienen incapacidades y lagunas estructurales a la hora de responder a los problemas que se plantean en Euskal Herria. Cuando decimos que están totalmente agotados, además de recordar su carácter antidemocrático (negación del derecho de autodeterminación, falta de reconocimiento de Euskal Herria...), estamos hablando de auténticas imposibilidades de carácter estructural. Más que hablar de instrumentos insuficientes, estamos hablando de instrumentos que se regeneran continuamente y que tienen un efecto negador y divisorio; son incapaces de hacer frente a las necesidades que en aspectos como la economía, la cultura, el ordenamiento territorial y demás problemas cotidianos se nos plantean a l@s vasc@s en los albores del siglo XXI.

Además, hay un factor cualitativo importante: el movimiento popular a favor de un nuevo marco se plantea no sólo en Hegoalde, sino en toda Euskal Herria. En ese sentido diversos sectores populares de toda Euskal Herria nos hemos activado y estamos dispuestos a impulsar un nuevo marco basado en el reconocimiento de la democracia vasca, a hacer frente con mayor eficacia a los diferentes problemas de cada día y a consolidar la normalización política e institucional de la nación vasca.

2,2.- Articular un movimiento amplio y plural a nivel nacional.-

Hay que decir claramente y sin complejos que la apuesta en favor de ese nuevo marco político e institucional cuenta con la mayoría política, social y sindical de nuestro pueblo.

Lejos ya los recelos y desconfianzas de antaño, creemos que se dan las condiciones materiales y que existe la voluntad necesaria para realizar una apuesta a favor de una estrategia común y para dar pasos prácticos en esa dirección.

En ese sentido creemos que, si verdaderamente deseamos hacer realidad ese reto, es indispensable activar políticamente esa mayoría.

2,3.- Resurgimiento de las naciones sin estado.-

Aunque el discurso mediático contra todo tipo de nacionalismo es extremadamente agresivo, hoy en día, se da un importante fenómeno de expansión de la autoafirmación cultural, social y política de muchos pueblos y naciones.

La crisis de muchos estados es profunda en este proceso de mundualización porque, además de quedar al descubierto la base antidemocrática del poder impuesto, se hace cada vez más patente su imposibilidad para hacer frente a las necesidades culturales, sociales y políticas de los pueblos y ciudadan@s. Esta situación se da principalmente en los casos de los estados que han pretendido consolidar la negación y la desaparición de la voluntad de los pueblos mediante la imposición de sistemas legales y armados.

Pese a las teorías de algun@s expert@s, el resurgimiento de las naciones sin estado es evidente en esta última década y el fenómeno de la globalización no ha logrado enterrar definitivamente algunas realidades nacionales. Y es que cada vez está más claro que frente a la uniformidad económica y cultural, los pueblos deben activar todos los mecanismos de auto-defensa posibles y recuperar las funciones que hasta hoy se han dejado en manos de los estados y que son decisivas para poder garantizar su futuro.

Por otro lado, las apuestas a favor de la soberanía no se localizan ya en los países del llamado Tercer Mundo, sino que es un fenómeno que se está dando en el mundo desarrollado.

Ahí tenemos los ejemplos de los procesos que se están desarrollando en Quebec y Escocia. Aprovechando esa marea que recorre el mundo y la misma Europa, pensamos que ha llegado el momento de que también Euskal Herria tenga voz propia en el concierto internacional.

2,4.- La construcción europea.-

Durante años nos han vendido que se iba a construir la Europa de los pueblos y las regiones pero es evidente cuáles son en realidad los objetivos que persigue la Europa que se está construyendo. En esa Europa no hay tiempo para tratar la carta social o para hacer frente a las bolsas de pobreza existentes en el continente; por el contrario, se da prioridad a las políticas y decisiones supraestatales que avalan unos intereses económicos muy concretos y se impulsan políticas favorables a la globalización económica, política y cultural.

Pero la globalización ha traído asimismo la recuperación de lo que podríamos denominar "la belleza de lo pequeño". Como dice el conocido lema: actuar a nivel local y pensar globalmente y desde un punto de vista general. Para podernos adaptar a las exigencias del futuro, pues, es imprescindible construir y conseguir la capacidad de auto-organización y decisión de los pueblos. Hoy, sin embargo, tan sólo los estados toman parte en las decisiones de Europa. A los pueblos y naciones sin estado nos está vetado participar en la toma de esas decisiones por lo que, en nuestro caso, también en ese ámbito estamos en manos de Madrid y de París.

Queremos construir una nueva Europa que defienda los intereses de los pueblos y de sus ciudadan@s, y para ello, nos es imprescindible participar directamente, es decir, dotarnos de una representación política e institucional de la que hoy carecemos.

2,5.- Desarrollar las condiciones para acabar este ciclo histórico.-

Es urgente que Euskal Herria acabe con una fase histórica basada en la división territorial y la falta de reconocimiento de su soberanía.

Los factores previamente mencionados nos hacen ser optimistas por lo que estamos convencid@s de que debemos aprovechar esta oportunidad histórica y actuar con valentía. A las puertas ya del siglo XXI, no podemos perder la oportunidad de recuperar la libertad y la democracia que tantas veces nos ha sido negada y de conseguir de una vez por todas que nuestro pueblo viva en paz, libertad y democracia.

Para ello, es imprescindible que todas las fuerzas sociales vascas plenas de ilusión y esperanza se involucren de lleno en iniciativas sociales prácticas. Se trata de poner en marcha el proceso de construcción en base a la voluntad de l@s ciudadan@s vasc@s. Todos y todas tenemos que asumir la responsabilidad de expresar nuestras decisiones y de conseguir el reconocimiento político que se les debe. Esa es la apuesta.

Tod@ ciudadan@ que no desee ser partícipe de la negación de la democracia para Euskal Herria tiene un compromiso inexcusable, en especial, quienes nos consideramos ciudadan@s vasc@s que, sin excusas ni retrasos, tenemos que hacer frente al reto de abrir caminos para la construcción de la democracia vasca.

3.- BASES PARA EL PROCESO DEMOCRÁTICO VASCO.-

En consonancia con las cuestiones expuestas anteriormente, nuestro pueblo debe poner en marcha un proceso democrático nacional. Para ello, es necesario definir previamente las bases del proceso y concretar los métodos para la construcción del poder vasco.

En esa línea, éstas son, a nuestro entender, las bases del proceso democrático vasco.

3,1.- Principio democrático de la territorialidad. Participación de toda EUSKAL HERRIA.-

Euskal Herria es un pueblo que se encuentra sometido a dos Estados y dividido como consecuencia de diversos acontecimientos históricos. Debido a la evolución histórica y, sobre todo, como resultado de decisiones y condicionantes externos, Euskal Herria es un pueblo dividido y falto de soberanía.

Por eso, si deseamos partir de una situación democrática que haga frente a todos esos problemas, es fundamental superar la división territorial actual, es decir, superar la situación que niega que Euskal Herria es un sujeto político soberano.

Dicho de otra manera, en Euskal Herria no hay proceso democrático si no se toma en cuenta a la ciudadanía vasca en su conjunto. Es por esa razón por lo que decimos que no partimos de una concepción abertzale de la territorialidad, sino de un punto de vista absolutamente democrático. Y es que una situación como la actual que niega el derecho a la comunicación entre vasc@s, al debate y a decidir por nosotr@s mism@s nunca puede ser un punto de partida para un proceso democrático.

Además, como hemos mencionado anteriormente, el proceso de minorización que se nos quiere imponer no puede hacer desaparecer nuestros derechos. Es derecho de tod@s l@s vasc@s poder conocer nuestra lengua, aunque, fruto del proceso de minorización que ha sufrido el euskara, el número de vascoparlantes sea pequeño. Del mismo modo, a pesar de que much@s vasc@s se consideren españole/as o francese/as más que vasc@s, ello no debe conllevar que en su territorrio se les niegue a tod@s l@s ciudadan@s vasc@s el derecho de serlo, de ejercerlo y de ser parte de un sujeto político vasco común.

En ese sentido, consideramos imprescindible que la territorialidad sea la base del proceso democrático. El sujeto del proceso democrático es Euskal Herria y, por lo tanto, todos los territorios de Euskal Herria tienen derecho a participar en él. Otro asunto es el peso que los diferentes territorios históricos han tenido a lo largo de la historia y el que tienen hoy día ya que la aportación de la especificidad de cada uno de ellos y el respeto de la misma, nos parecen básicos sobre todo de cara a la construcción nacional y al modelo institucional.

Este será uno de los temas que habrá que debatir pero es innegable la importancia de tener en cuenta los diferentes niveles de identidad de cada uno de los territorios para reforzar la cohesión y unidad del proceso democrático. En ese sentido, nos parece indispensable establecer los mecanismos que, a través de vías propias, garanticen la participación y presencia de esas identidades en el proceso de debate y elaboración.

3,2.- Garantizar la participación de tod@s l@s ciudadan@s vasc@s. Un proceso a desarrollar entre tod@s.-

Si estamos hablando en serio de poner en marcha el proceso democrático es incuestionable que tod@s l@s ciudadan@s de Euskal Herria deben participar en su desarrollo.

Previamente, sin embargo, habrá que definir quienes son las personas que componen la ciudadanía vasca. En nuestra opinión son ciudadan@s vasc@s todas las personas que viven y trabajan en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa. En base al principio democrático de la pluralidad TODOS tenemos derecho a convertirnos en protagonistas activos del proceso, por encima de las diferencias ideológicas. Es necesario, por tanto, poner en marcha los mecanismos necesarios que garanticen esa participación.

En esta línea es perfectamente coherente con un proceso democrático garantizar también que tod@s l@s represaliad@s polític@s vasc@s tengan la posibilidad de participar en el mismo, de exponer sus opiniones y de tomar decisiones, con el mismo nivel de libertad con que lo puedan hacer otr@s ciudadan@s.

Por otro lado, respecto a la consideración o no de ciudadanía vasca debemos señalar que todos los miembros de los aparatos administrativos y coercitivos establecidos por los dos Estados en nuestro pueblo no forman parte del mismo en cuanto que componen el instrumento de los citados Estados para la negación de la existencia de Euskal Herria; por tanto, no se les puede considerar ciudadan@s vasc@s y, en consecuencia, no tienen ningún derecho a participar en el proceso.

3,3.- Participación de todos los agentes sociales, sindicales y políticos.-

Todos los agentes sociales, políticos y sindicales que convivimos y trabajamos en Euskal Herria tenemos una responsabilidad especial en la dinamización y desarrollo de este proceso democrático.

Tiene que quedar claro que todos esos agentes si son vascos tienen el derecho a participar, aunque sus proyectos políticos sean favorables a la continuación de la situación actual de dependencia. Es decir los españolistas y pro-franceses tienen todo el derecho a participar en el proceso, siempre que se garantice su compromiso de jugar democráticamente, es decir, siempre que se tenga en cuenta el peso real que tengan en Euskal Herria y no se valgan de la fuerza de los Estados español y francés.

Proclamamos que tod@s tenemos el derecho democrático de ejercer como vasc@s en el espacio vasco.

4.- ESTRUCTURACIÓN DE EUSKAL HERRIA COMO SUJETO POLÍTICO: NECESIDAD DE UNA INSTITUCIÓN NACIONAL.-

Si algo ha quedado claro en las razones y bases que hemos expuesto es lo siguiente: la división territorial es uno de los mayores obstáculos para construir Euskal Herria.

En la actualidad existen diferentes instituciones en nuestro pueblo. Algunas -las diputaciones forales y los ayuntamientos- tienen una base histórica (excepto en Lapurdi, Nafarroa Beherea o Zuberoa) se han desarrollado a través de la historia gracias a un modelo de articulación propia. Estas instituciones no fueron creadas para desmembrar nuestro país y las consideramos imprescindibles para la articulación de nuestro pueblo.

Otras, en cambio, no tienen raíz histórica alguna y fueron creadas mediante contrato estatutario. Es el caso del Parlamento de Gasteiz que se constituyó en base a la división y a la falta de soberanía de nuestro pueblo.

Afortunadamente l@s vasc@s tenemos desde hace unos pocos meses una institución nacional, Udalbiltza, que asumiendo el principio democrático a la territorialidad tiene como objetivo garantizar la participación de tod@s l@s vasc@s.

Se afirma a menudo que Euskal Herria necesita un nuevo marco y que hay que plantear a la sociedad vasca, (a los seis territorios) una oferta política. Además, al mencionarlo, se citan otras experiencias internacionales como, por ejemplo, la de Escocia o Quebec.

Esas experiencias son, sin duda, enriquecedoras pero existe una diferencia fundamental con respecto a nuestro caso y es que en esas naciones no padecen el problema de la división territorial, es decir, cuentan con un gobierno o un parlamento nacional que comprende todo su territorio.

Euskal Herria no tiene ni lo uno ni lo otro. Se trata, pues, de una cuestión que hay que solucionar con la máxima urgencia para desarrollar el propio proceso democrático, para superar la partición que niega a Euskal Herria ser sujeto y poseedor de derechos, para garantizar la democracia vasca y, por encima de imposiciones y de sus consecuencias, para establecer un punto de partida democrático para tod@s l@s vasc@s.

Esa es la cuestión y la única solución para hacer posible el proceso democrático y garantizar que el mismo sea respetado, pasa por la creación de un sujeto institucional nacional que será el interlocutor político.

Es una condición imprescindible. Ya hemos indicado que tenemos que realizar una propuesta para toda Euskal Herria, abierta a la participación de tod@s l@s ciudadan@s vasc@s y que, además, garantice el ejercicio democrático supremo (sistema de elecciones o referéndum). Solo un sujeto institucional nacional puede desarrollar las labores de dirección de un proceso así.

También hay que tener claro que hasta que se materialice el proceso democrático, todas las instituciones actuales seguirían vigentes.

A continuación vamos a detallar la propuesta que Euskal Herritarrok plantea para la construcción de ese sujeto.

5.- HACIA LA DEMOCRACIA VASCA: PROPUESTA PARA LA CREACIÓN DE UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE EUSKAL HERRIA.-

5,1.- Normalización versus democracia vasca. Clarificación en torno a ese concepto.-

Euskal Herria vive en una situación de absoluta falta de normalidad: dividida en dos Estados; dividida a su vez en dos administraciones diferentes en Hegoalde; obligados a utilizar términos restrictivos para denominar a nuestro país (CAV, Euskadi, Euzkadi, País Vasco, Iparralde...). Fundamentalmente, la falta de normalidad se resume en lo siguiente: la negación de nuestra capacidad para decidir nuestro futuro.

Por eso buscamos la normalidad, porque queremos vivir con normalidad; queremos vivir como los demás pueblos libres, ser dueñ@s de nuestro presente y de nuestro futuro, planificar nuestra economía, cuidar nuestra tierra, construir una sociedad justa... Los vasc@s deseamos vivir en paz y democracia.

5,2.- Necesidad de construir la Asamblea Nacional constituyente.-

Teniendo en cuenta las razones aducidas y la necesidad de niveles de definición en el proceso iniciado, Euskal Herritarrok propone lo siguiente a la sociedad vasca y a los agentes sociales, sindicales y políticos: poner en marcha el proceso constituyente necesario para desarrollar el proceso democrático y nacional.

Creemos que l@s ciudadan@s vasc@s que apoyamos los argumentos expuestos hemos de acordar la estrategia a seguir. Al fin y al cabo, tod@s consideramos nuestro objetivo conseguir un escenario que sea beneficioso para la sociedad vasca.

Con ese fin, proponemos constituir el sujeto institucional que guiaría la transición política que ha de realizar nuestro pueblo para pasar del marco actual a un nuevo marco político.

Ese sujeto institucional debería cumplir dos requisitos:

1- Contar con el mayor grado de legitimidad democrática.

2- Contar con los mecanismos democráticos para que tod@s l@s ciudadan@s vasc@s puedan expresar su palabra.

Para Euskal Herritarrok es necesario que el sujeto cuente con la legitimidad y el apoyo de l@s ciudadan@s vasc@s.

Para ello, l@s ciudadan@s vasc@s tenemos que empezar por superar los principales obstáculos que nos han sido impuestos y así poder construir nuestra propia arquitectura democrática. Y es que estamos convencid@s de que si respetamos y aceptamos el marco y la legitimidad impuesta por los dos Estados, Euskal Herria dejará de existir como pueblo diferenciado.

Aquellos que han dividido nuestro pueblo y se han valido de diferentes artimañas durante los últimos 200 años, han pretendido que Euskal Herria sea asimilada e intentado hacer desaparecer nuestra conciencia de pueblo eliminando los elementos culturales, simbólicos y materiales que nos diferencian como pueblo. Y ahora quieren obligarnos a aceptar como punto de partida democrático la situación minorizada y la correlación de fuerzas existente en varias regiones.

Sin embargo l@s que queremos ejercer nuestro derecho político como ciudadan@s vasc@s, tenemos TODO EL DERECHO a materializar una estructura institucional propia y nadie puede negarnos tal derecho.

Por otro lado, es evidente que, como consecuencia de la influencia de los dos Estados, existen entre l@s ciudadan@s vasc@s diferentes conciencias nacionales que cuentan con sus respectivos desarrollos y apoyos, es decir, existen en Euskal Herria personas que entienden el carácter vasco de muy diferente manera.

Por tanto, está claro que nuestra arquitectura nacional deberá tener en cuenta esa radiografía sociopolítica y cultural así como las diferentes adscripciones identitarias y comunitarias de l@s ciudadan@s y respetar los derechos políticos, lingüísticos y culturales de tod@s ell@s.

Habiendo dejado claro todo lo anterior, éstos son los pasos que Euskal Herritarrok plantea para crear la Asamblea Constituyente.

6.- ELECCIONES DE EUSKAL HERRIA: DECISIÓN Y MATERIALIZACIÓN.-

Al objeto de constituir el sujeto nacional que guiará el proceso democrático vasco, Euskal Herritarrok propone poner en práctica los mecanismos democráticos electorales, es decir, convocar elecciones para crear la Asamblea constituyente de Euskal Herria.

En esta fase histórica, las vías de consecución de la democracia vasca han de ir más allá de proclamar o de presentar ante los Estados francés y español nuestras reivindicaciones: tenemos que llevarlo a la práctica. Es necesario que pasemos a los hechos si no queremos dar ninguna ocasión a esos Estados para que nos impongan o saboteen. En consecuencia, estimamos que el mecanismo más adecuado es llevar a cabo las elecciones porque la institución que ha de guiar el proceso constituyente de nuestro pueblo necesita de la máxima legitimación democrática y el mayor consenso por parte de l@s ciudadan@s y la sociedad; cada ciudadan@ debe poder expresar su palabra y debe poder elegir a l@s representantes que encauzarán en la práctica el valor político de esa palabra.

Planteamos llevar a cabo las elecciones de Euskal Herria por una parte, porque much@s ciudadan@s vasc@s no pueden materializar su representación política en el ámbito deseado por ell@s y se ven obligad@s a participar en unos ámbitos ajenos que les han sido impuestos. Es preciso, pues, buscar una solución a eso. Por otra parte, porque deseamos poner en marcha el derecho colectivo a constituir Euskal Herria como sujeto político para que pueda consolidar las bases para la consecución de la democracia vasca y del proceso democrático.

Tod@s l@s que viven y trabajan en Euskal Herria tendrán derecho a participar en esas elecciones.

En el mismo sentido, se tendrán que garantizar las mismas condiciones para todas las opciones políticas. Todas las opciones deben partir de la igualdad de condiciones a la hora de poder extender sus mensajes a la sociedad vasca y a la hora de poner en práctica sus respectivas campañas.

Pediremos la implicación directa de aquellos agentes sociales y ciudadan@s que apoyan esta opción, pues la única manera de avanzar en este sentido es mediante la participación directa, la implicación y el compromiso de los mismos.

7.- CONSTITUCION DE LA ASAMBLEA A PARTIR DE LAS ELECCIONES.-

Antes de continuar, deseamos volver a subrayar lo siguiente: la tarea de la Asamblea que planteamos sería la de dirigir la transición política que debe llevar a cabo nuestro pueblo. En este sentido y hasta que entre en vigor el nuevo marco, hemos de compatibilizar esa transición con las instituciones que tenemos actualmente.

Por lo tanto, hemos de dejar claros estos dos factores respecto a la Asamblea:

Se trata de una Asamblea constituyente. En consecuencia, no se centrará en temas administrativos sino que se dedicará a preparar la estructura jurídico-institucional y el marco jurídico-político para Euskal Herria. Por otro lado, una vez recibido el visto bueno de l@s ciudadan@s, pondrá en marcha los procesos electorales previstos.

Esta Asamblea diseñará la estructura política de nuestro pueblo y se encargará de iniciar la vía de su materialización.

Teniendo en cuenta todo eso, éstas serían las funciones de la Asamblea Nacional:

En opinión de Euskal Herritarrok, la oferta del marco político ha de contemplar los siguientes contenidos:

- Concretar apartado por apartado y basándose en la soberanía los contenidos del marco político de Euskal Herria, definir los niveles de poder de Euskal Herria.

- La configuración de las relaciones que Euskal Herria plantea respecto de los otros pueblos, especialmente respecto de los dos Estados.

- La propuesta concreta de configuración o estructuración interna de Euskal Herria y de su modelo institucional.

La Asamblea asumiría la representación oficial de Euskal Herria y se haría cargo de estas dos tareas:

- Dar a conocer a nivel internacional el proceso democrático que pondrá en marcha nuestro pueblo y facilitar los medios necesarios para ello. En esta tarea tendría prioridad la relación con los estados europeos.

- Actuar como representante oficial de Euskal Herria ante los Estados español y francés, exigiéndoles que respeten nuestro proceso y trabajando el acuerdo necesario para materializar ese objetivo.

Las demás instituciones (ayuntamientos, diputaciones forales, Udalbiltza, Parlamento de Gasteiz...) reconocerían a la Asamblea Constituyente el máximo nivel de representación y asumirían la responsabilidad de proteger y garantizar este proceso democrático.

c) Garantizar la democracia del proceso.-

- Al objeto de garantizar la participación de los agentes sociales, sindicales y políticos que constituirán el nuevo marco tendría que poner en marcha los mecanismos necesarios, incluso para aquellos que hubieran optado por la abstención en las elecciones (en caso de que así ocurriera).

- Una vez definido el marco político, tendría que establecer los mecanismos para plantear a l@s ciudadan@s la propuesta de un nuevo marco ya que son ellos quienes tienen que tener la última palabra.

Euskal Herria, noviembre de 1.999